Colombia y el narcotráfico

La ubicación geográfica de la República de Colombia, la hace sumamente atractiva al crimen organizado relacionado con las drogas y el narcotráfico, dado el acceso que posee al Océano Pacifico y al Océano Atlántico por el mar Caribe, que la conecta prácticamente con todo el globo terráqueo o por lo menos con los principales mercado de consumo de estupefacientes, Estados Unidos de Norteamérica y Europa.

Colombia y el narcotráfico

Además de Bolivia y Perú, Colombia es el principal y más grande proveedor de cocaína del mundo, sus cultivos, la producción y refinación y el tráfico ilícito, es decir ya el envío del producto terminado, dan trabajo a unas 250 mil personas, generando ingresos estimados por el orden de los dos mil quinientos millones de dólares.

“…Gracias a su posición territorial y el volumen de los negocios que se dan en el país suramericano, es también zona obligatoria de grandes centros financieros por excelencia, que atraen a la mayoría de los bancos del mundo, como Unibank”.

Entendiendo lo complicado que es luchar con una organización que crea tantos puestos de trabajo y a la vez genera tan multimillonaria cifra en dólares, en los últimos años se han logrado avances importantes en poner punto final, a la impunidad de que gozaban en Colombia los carteles delictivos y sus redes de apoyo.

Las autoridades encargadas del cumplimiento de las leyes en dicho país, han logrado capturar y encarcelar a muchos de los principales capos y dirigentes más notorios del mundo del narcotráfico, lavado de dinero y blanqueo de capitales, como Daniel el Loco Barrera, el cual tenía numerosas denuncias y sanciones en espera de ser cumplidas una vez fuera capturado. Así mismo se han decomisado y destruido grandes cantidades de droga y dinero en efectivo.

Se han creado o mejorado leyes relativa a las penas carcelarias, el lavado de dinero y lavado de activos, y es posible extraditar dentro de los limites de las leyes internacionales, a ciudadanos colombianos buscados en otros países por delitos relacionados con las drogas, mientras paralelamente se está intentando erradicar los cultivos utilizando herbicidas líquidos en las áreas cultivadas, que son esencialmente plantaciones comerciales y también los minifundios. El objetivo es tratar de erradicar o disminuir los sembradíos de coca.

Sin embargo, esta tarea no ha sido fácil ya que los agricultores comerciales y los minifundistas, han migrado cada vez más hacia los bosques tropicales colombianos, a fin de crear plantaciones nuevas y más grandes, protegidas y camufladas por los grandes árboles. Lo cual, básicamente, está causando entre otras cosas, un gran daño al ecosistema, ya que el método de fumigación aérea lo que ha dado también como resultado es el daño irreparable a las tierras cultivables del país y a los indígenas que habitan estas selvas tropicales como son los, Andoke, Barasana, Bora, Cocama, Inga, Karijona, Kawiyarí, Kubeo, Letuama, Makuna, Matapí, Miraña, Nonuya, Ocaina, Tanimuka, Tariano, Tikuna, Uitoto, Yagua, Yauna, Yukuna, Yuri, muchos de los cuales son parte de los trabajadores en estos cultivos, obligados y amenazados por los narcotraficantes que dirigen las plantaciones.

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